El Entrenador de Fútbol.

Contenidos especialmente relacionados con la actividad del Entrenador y sobre el mundo del fútbol en general.

Junio, 2012

 

Hablando de Fútbol y Entrenadores.

1- Lo de casa siempre es lo mejor.

Sin entrar en otros aspectos y centrándome solamente en el terreno deportivo y más concreto en el fútbol, observo que en España siempre valoramos más lo que viene del exterior que lo que tenemos en casa y en concreto en lo que respecta a los entrenadores, hemos visto como temporada tras temporada vienen técnicos extranjeros, muchos de los cuales no aportan absolutamente nada al crecimiento de nuestro fútbol y lo que es más grave, tienen menos nivel que los entrenadores españoles.

No citamos nombres, pero algunos han hecho los cursos de entrenador de un día para otro, otros tiene una titulación de dudosa procedencia y a otros les han regalado el carné por que en su momento fueron futbolistas famosos. Y aquí como nos gusta hacer el Quijote seguimos picando pagando el doble por lo que viene del exterior cuando lo de casa es mejor y más barato.

Hay sin embargo entrenadores extranjeros que en su momento aportaron muchas cosas a nuestro fútbol, pero hubo otros que no estaban para entrenar ni a un equipo de barrio. A ver si los presidentes de los clubs se dan cuenta de una vez por todas, que los entrenadores españoles tienen la suficiente capacidad y nivel para estar a la altura de los mejores y que no hace falta viajar mucho para encontrar técnicos que ocupen con garantías más que suficientes los banquillos de nuestros equipos.

2- ¿Entrenador y amigo?

¿Debe de ser el entrenador amigo de sus jugadores?

Esta pregunta es igual a la que a veces se realiza a los padres, en relación a si consideran que deben de ser amigos de sus hijos. Creo sinceramente, que al igual que los padres, son padres y no amigos, el entrenador por encima de cualquier otra cosa ha de ser eso, es decir entrenado r. Luego, en función de la categoría que entrene tendrá que actuar a nivel humano teniendo en cuenta una serie de condicionantes que vendrán determinados por la edad de los futbolistas que dirige. No es lo mismo el trato con un niño de 13 años que con un adulto de 23. Lo que si es común a cualquier edad o categoría, ya sean aficionados o profesionales de cualquier disciplina, es saber tratar al deportista como persona.

No cabe duda que cuanto más cercano y amistoso se muestre un entrenador con sus jugadores mejor será su relación con ellos, pero el buen trato, la buena educación y el buen talante no deben de dejar nunca paso a una exagerada tolerancia, a falta de exigencia, a la indisciplina o al exceso de paternalismo que muchas veces estamos acostumbrados a ver sobre todo cuando se trabaja con niños y adolescentes, y que muchas veces desemboca en una apología de la cultura del no esfuerzo. Convirtiéndose entonces, la persona que dirige a un equipo, en consentidor, en vez de ser entrenador, y muy flaco es el favor, que le hace a los futbolistas con los que trabaja, de cara a su formación personal y deportiva, y permiten por su dejadez, falta de profesionalidad o pocas dotes a la hora de ejercer la dirección de un grupo, que un equipo, en este caso de fútbol se convierta en una auténtica casa de locos .

Con mis propios ojos, he podido comprobar como equipos formados por niños con tan solo 11 o 12 años transformados en pequeños diablos, se habían convertido en auténticas hordas salvajes caracterizadas por una total anarquía, en la que el esfuerzo, la organización y las más elementales normas de comportamiento eran conceptos absolutamente desconocidos.

Hay técnicos, sobre todo los que trabajan con la base, que confunden no ser duros con los chicos, con ser excesivamente permisivos, y lo malo es que cuando se dan cuenta de su exceso de blandura, sus jugadores son ya tan indisciplinados y han adquirido unos hábitos deportivos tan negativos, que lamentablemente en muchas ocasiones ya no hay posibilidad de que el crecimiento del árbol (mal plantado y peor regado) pueda ya enderezarse.

3-El cambio en el último minuto.

Hay periodistas que dicen en relación a los entrenadores, y en el momento que estos realizan un cambio cuando ya queda muy poco tiempo para finalizar un partido, que esa acción supone una falta de respeto, hacia el futbolista que entra como sustituto en el terreno de juego.

Quienes tienen esa opinión, ni siquiera consideran la posibilidad de que el técnico de turno, ejerciendo su derecho para desarrollar con total libertad su trabajo, tenga la intención simplemente de perder tiempo .

Si el jugador que entra en el campo cuando apenas quedan un par de minutos para acabar el partido, consigue un gol, y con ese tanto su equipo logra la victoria, no solo habrá realizado una gran aportación al colectivo (que siempre es lo más importante ), también a nivel individual verá muy reforzada su autoestima, y ésta, es una situación real que sucede en muchos momentos dentro de la competición futbolística.

Marcar un gol en el último minuto, llevando apenas unos segundos en el rectángulo de juego, no es algo que se pueda considerar ciencia-ficción, en absoluto.

Cuando lo anteriormente expuesto sucede ¿se seguirá pensando, que el entrenador está ofendiendo de alguna manera al futbolista que utiliza como sustituto?

Lo primero en lo que se debería de pensar es en el bien del equipo, que está siempre por encima de cualquier egoísmo personal o de intereses particulares que antepongan las individualidades al beneficio de la colectividad.

Si un jugador disputa tan solo un minuto de juego (o incluso menos) y consigue marcar un gol que permite a su equipo lograr los tres puntos en disputa, la posible falta de respeto por parte del técnico hacia el futbolista, ni se plantea, vamos, que se diluye más rápido que un terrón de azúcar en una taza de café, y al final a lo único que suena es a chiste, pero de los que no tienen gracia.

Si además el jugador presuntamente ofendido, se revaloriza deportivamente por la consecución de ese tanto in-extremis y también a nivel personal ve elevado de forma considerable, su estado de ánimo ¿Qué se puede objetar al cambio efectuado por el entrenador cuando el partido está a punto de finalizar?

Decir también, que esto valdría igualmente si el futbolista que entra a jugar, no consigue ningún gol, pero sale con una misión concreta que su técnico le ha encomendado y cumple con ella, aunque sea tan solo unos segundos.

Son muchas las tareas que el entrenador le puede encargar al sustituto, desde realizar un marcaje a un determinado jugador contrario, defender una estrategia, tratar de conservar el balón el mayor tiempo posible o sencillamente, la ya comentada de perder la mayor cantidad de tiempo que se pueda, hasta el pitido final. Todas ellas, según el desarrollo del partido, pueden convertirse en aspectos claves y determinantes para lograr una victoria o evitar una derrota.

Cualquier misión que el mister encomiende es importante, aunque quede muy poco tiempo y ningún futbolista ha de sentirse menospreciado por ello, otra cosa es la eficacia o no, de la sustitución en base el resultado obtenido con ella, eso depende del acierto por parte del entrenador, dejando al margen el tiempo que quede de juego.

Lo que si es seguro y estamos convencidos de ello, es que ningún técnico de la categoría que sea, saca a un jugador al campo con la intención de cometer hacia él una falta de respeto haciéndole jugar tan solo unos minutos.

Resumen:

1-El mundo del fútbol no es ajeno al criterio equivocado que se tiene muchas veces para valorar más lo que viene del exterior, que lo existente en casa.

2-El entrenador no es amigo, ni es el padre de los futbolistas, por encima de todo es entrenador.

3- El resultado de un partido de fútbol nunca puede darse por definitivo, hasta que el árbitro pite el final del mismo, por lo tanto hay que sacarle el máximo provecho posible a cada minuto del juego.

Paco Arias

Fútbol Trainer. El Entrenador de Fútbol

Fútbol Trainer Formación On-Line.

 
 
 

Entrenadores y Escuelas de Fútbol.

Lo que no es una Escuela de Fútbol.

Una escuela de lo que sea, es un sitio donde fundamentalmente se enseña, en el caso que nos ocupa se trata de que los niños aprendan a jugar al fútbol, pero una cosa es lo que debería ser y otra muy distinta, la realidad.

Hoy en día el concepto Escuela de Fútbol está muy extendido y existen multitud de centros públicos y privados que acuñan está denominación, pero, ¿realmente todas cumplen el objetivo principal para el que han sido creadas?, es decir, ¿se enseña realmente, o por el contrario lo que verdaderamente se buscan son otros fines que nada tienen que ver con lo que se ofrece?

Queda muy bien eso de hablar de Escuela de Fútbol, pero si solo es de cara a la galería no vale, puede que el nombre suene muy bien, pero si después la estructura interna falla por que no existe un verdadero proyecto formativo que sustente el presumible aprendizaje que se ofrece, la cosa queda en nada y el concepto enseñanza se diluye en el aire tan rápido como un terrón de azúcar en una taza de café.

Eso no quiere decir que no existan buenas Escuelas de Fútbol, las hay y muchas, unas modestas que salen adelante a base de mucho esfuerzo y grandes dosis de imaginación por parte de las personas que las dirigen y otras con muchos más medios, con unos altos niveles de calidad y exigencia, y con técnicos de gran preparación para dar el mejor aprendizaje posible a los futbolistas del mañana.

Lo que aquí se pretende, es simplemente, decir lo que a nuestro juicio, no es una Escuela de Fútbol, únicamente con el objetivo de hacer una distinción real de la que sí lo es, para que nadie se confunda y a nadie lo confundan, es lo mismo que sucede cuando se habla por ejemplo de una determinada marca de ropa, el original y la copia se mezclan dando lugar a equívocos, son casi idénticos, pero no iguales, hay algo fundamental que los diferencia, aunque algunos se empeñen en colocar gato por liebre en una ceremonia de la confusión que puede engañar a muchos pero obviamente, no a todos .

Así que en base a lo expuesto cabría decir lo siguiente:

1- Una Escuela de Fútbol no es una serie de equipos que simplemente participan en una competición dentro de las diferentes categorías existentes en función de la edad de los niños que compiten.

2- En una verdadera Escuela de Fútbol no se tiene a los niños entrenando con el objetivo puesto únicamente en la competición semanal, es decir, trabajando sólo en función de jugar el partido de liga correspondiente sin atender a las verdaderas necesidades individuales de enseñanza, en especial a nivel técnico.

3- Una Escuela de Fútbol no está formada por un grupo personas que dirige los diversos equipos de la entidad, adjudicándose el papel de entrenadores, cuando no tienen la titulación exigida para ello y mucho menos la preparación adecuada para trabajar con los niños.

4- Tampoco es una Escuela de Fútbol, el lugar donde unos técnicos con la correspondiente titulación se limitan a ejercer de funcionarios realizando entrenamientos rutinarios basados únicamente en planteamientos teóricos que limitan su capacidad creativa y que al final hace que se convierten en entrenadores amordazados, que solo ejercen de correa transmisora de la dictadura intelectual e intervencionista del individuo o individuos que ejercen la dirección/coordinación de la presumible Escuela.

5- Una Escuela de Fútbol no es un lugar en el que el trabajo a realizar en las distintas sesiones de entrenamiento se desarrolla sin que se siga una planificación previa y coherente establecida de antemano que permita programar la actividad a realizar con la debida seriedad y eficacia, atendiendo fundamentalmente la distintas edades de los niños y el trabajo diferenciado y específico que se ha de realizar en base a ello.

6- Una Escuela de Fútbol no es un lugar sin orden ni concierto donde la improvisación se apodera día tras día de la actividad a realizar en cada entrenamiento.

7- Un lugar donde realmente no de educa en valores, tampoco es una verdadera Escuela de Fútbol por que se piensa que la educación permisiva del dejar hacer (no vaya a ser que los niños se estresen demasiado) es siempre mejor que la exigencia llevada al nivel requerido en base a la edad de los jugadores y las necesidades reales que se presentan cuando se participa en actividades deportivas de competición. Si no se aprovechan los auténticos valores que nos ofrece el deporte como la responsabilidad, la disciplina, el esfuerzo, y en el caso del fútbol en concreto, el trabajo en equipo y el compañerismo, entre otros, no se puede estar hablando de Escuela, pues estaremos privando a los niños de una faceta de la enseñanza deportiva básica para su formación.

8- Y desde luego lo que no es una Escuela de Fútbol, es un sitio donde lo realmente importante es hacer caja a fin de mes, el objetivo es tener muchos niños inscritos para que los ingresos aumenten de forma progresiva y considerable, y donde el resultado económico sea el objetivo principal y la razón de ser de la Escuela.

"No importa si a los niños les gusta de verdad el fútbol, si se comportan correctamente, si entrenan con seriedad, si cumplen los horarios etc., etc.…. Lo que realmente cuenta, es que a fin de mes sus padres paguen el recibo correspondiente……….."

Se podría seguir con más ejemplos, pero los expuestos, son suficientes para distinguir lo que es de lo que no es, simplemente añadir por que es algo fundamental sobre lo que debe de ser una verdadera Escuela de Fútbol, y que corresponde a su parte directiva, ya que una entidad, que como cualquier otra formada por una gran cantidad de personas que pertenecen a ella, necesita de una dirección eficaz impulsada sobre todo por una persona con mentalidad moderna y espíritu participativo que fomente la aportación de ideas y el trabajo en equipo, que busque gente con capacidad y con personalidad propia y no individuos poco preparados pero dóciles y fáciles de manejar. Cuanta más libertad tenga un técnico para desarrollar sin presiones sus ideas y dar rienda suelta a su creatividad, dentro de un orden por supuesto, más se enriquecerán los alumnos que formen parte de la Escuela, por que ellos también aprenderán a pensar por sí mismos, a tener capacidad de inventiva y en definitiva podrán desarrollar de manera positiva su imaginación, lo que sin duda alguna repercutirá de forma muy beneficiosa en su desarrollo personal y futbolístico, y nada de esto se conseguiría si lo que se aplican son pedagogías intervencionistas con un alto componente doctrinal que hoy en día está absolutamente desfasado, aunque muy probablemente algunos no se hayan enterado por que viven completamente fuera de la realidad .

Imaginación versus adoctrinamiento.

El entrenador de Fútbol-Base que va a trabajar dentro de una Metodología-Filosofía del Club-Escuela de Fútbol u Organización Deportiva en la que desarrolla su actividad como técnico es fundamental que esté identificado con el estilo de trabajo que se pretenda desarrollar, pero eso no quiere decir que el entrenador sea un autómata que ejecute su función mecánicamente.

A mi juicio existen dos clases de entrenadores en estos niveles:

1) "El Entrenador-Funcionario":

Que le dan una programación escrita y/o en soporte audio-visual y la lleva a cabo de una forma disciplinada pero poco creativa. Con el tiempo corre el riesgo de caer en la monotonía y eso le acaba provocando generalmente una falta de ilusión a la hora de realizar su labor que termina muchas veces contagiando negativamente a los jugadores que entrena.

A parte es tipo de técnicos no son dados a aportar nada nuevo a la metodología y aprendizaje que se pretende llevar a cabo pues no generan nuevas ideas y tampoco son dados a realizar innovaciones en sus entrenamientos haciendo cosas diferentes aunque sea dentro de una línea de trabajo definida y programada.

2)"El Entrenador-Imaginativo":

Que desarrolla su actividad dentro de la "línea/estilo" que se quiere con arreglo a una determinada metodología, pero aportando siempre nuevas ideas, mejorando lo establecido y utilizando su imaginación, lo que sin duda alguna favorecerá también el desarrollo creativo del futbolista y el sistema de trabajo utilizado. Esto no quiere decir que haya que trabajar de forma improvisada, al contrario la planificación es fundamental, pero dentro de lo programado hay que dejar un margen para improvisar en un momento dado ("Improvisación Planificada"), que muchas veces simplemente se consigue aplicando determinadas variantes a lo habitualmente establecido.

Enlazando con lo anteriormente expuesto, esto nos lleva a diferenciar igualmente las dos vertientes que a modo de enseñanza definen el criterio pedagógico de unos y otros.

1-"Pedagogía Intervencionista":

Es el ejemplo claro de esos entrenadores que continuamente está diciéndoles a los jugadores lo que tienen que hacer en cada momento. Tanto en los entrenamientos como en los partidos.

Pueden saber mucho de fútbol, incluso haber sido grandes futbolistas, tener enormes conocimientos sobre la materia pero no aciertan a la hora de transmitir correctamente lo que saben, hablan y hablan sin parar, disfrutan escuchándose a ellos mismos, pero realmente ¿Están enseñando?, ¿El niño/joven está aprendiendo?

Creo sinceramente que no, o al menos como debieran. No se está enseñando al futbolista a pensar y eso a mi juicio es importantísimo. Se le está diciendo continuamente lo que tiene que hacer pero no se le enseña a buscar soluciones para que resuelva las distintas situaciones que se le presentan en el desarrollo del juego.

2-"Pedagogía Creativa":

Desde esta propuesta enseñamos a los futbolistas desde pequeños a que piensen. Eso no quiere decir que no les digamos lo que tienen que hacer o no los enseñemos a hacerlo, pero buscando en todo momento que ejerciten su imaginación, que sean creativos, les acostumbramos a que vayan teniendo de forma progresiva un mayor arsenal de soluciones para aplicar en cada momento.

Al futbolista se le plantea el Como, Donde, Cuando y Porqué ha de hacer las cosas. Lo obligamos a utilizar su cerebro, es un entrenamiento mental con aplicación práctica al juego. Procuramos darle Herramientas para que el mismo aprenda a resolver los problemas en vez de Solucionárselos.

Paco Arias

Formación On-Line

 
 
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