El Entrenador de Fútbol.

Contenidos especialmente relacionados con la actividad del Entrenador y sobre el mundo del fútbol en general.

Septiembre, 2010

 

El Entrenador que escucha.

El entrenador nunca ha de descuidar su faceta humana, por que antes que técnico deportivo es una persona y siempre tiene que mantener una buena predisposición para ayudar a sus jugadores, aunque los problemas que estos tengan se salgan del ámbito estrictamente deportivo, lo que por otra parte, es un hecho que no se puede considerar infrecuente.

Un buen entrenador sabe escuchar a sus futbolistas y se preocupa en todo momento por ayudarles y orientarles, sobre todo si se trata de gente que está empezando y tienen necesidad de ser aconsejados por alguien de más edad, que le pueda transmitir su experiencia, orientarles y darles las recomendaciones adecuadas. Aunque hay que procurar siempre no invadir el terreno privado del futbolista y ser muy prudentes a la hora de entrar en cuestiones que se salen fuera de lo que son las competencias propias del entrenador. Es decir hay que ayudar cuando alguien lo necesita y pide ser ayudado, salvo que sea algún tema grave o el interesado no se atreva y sea el técnico el que dé el primer paso para afrontar la situación que se pueda plantear.

Lo que hay que evitar siempre en este tipo de intervenciones y vuelvo a recalcar cuando se trata de gente joven, es actuar con un tipo de paternalismo que en los tiempos que vivimos posiblemente ya está por completo fuera de lugar y más que beneficiar perjudica, aunque quien actúe de esta forma lo haga con la mejor de sus intenciones.

Paco Arias. Entrenador Nacional de Fútbol. Septiembre 2010.

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Lo que no es una Escuela de Fútbol.

Una escuela de lo que sea, es un sitio donde fundamentalmente se enseña, en el caso que nos ocupa se trata de que los niños aprendan a jugar al fútbol, pero una cosa es lo que debería ser y otra muy distinta, la realidad.

Hoy en día el concepto Escuela de Fútbol está muy extendido y existen multitud de centros públicos y privados que acuñan está denominación, pero, ¿realmente todas cumplen el objetivo principal para el que han sido creadas?, es decir, ¿se enseña realmente, o por el contrario lo que verdaderamente se buscan son otros fines que nada tienen que ver con lo que se ofrece?

Queda muy bien eso de hablar de Escuela de Fútbol, pero si solo es de cara a la galería no vale, puede que el nombre suene muy bien, pero si después la estructura interna falla por que no existe un verdadero proyecto formativo que sustente el presumible aprendizaje que se ofrece, la cosa queda en nada y el concepto enseñanza se diluye en el aire tan rápido como un terrón de azúcar en una taza de café.

Eso no quiere decir que no existan buenas Escuelas de Fútbol, las hay y muchas, unas modestas que salen adelante a base de mucho esfuerzo y grandes dosis de imaginación por parte de las personas que las dirigen y otras con muchos más medios, con unos altos niveles de calidad y exigencia, y con técnicos de gran preparación para dar el mejor aprendizaje posible a los futbolistas del mañana.

Lo que aquí se pretende, es simplemente, decir lo que a nuestro juicio, no es una Escuela de Fútbol, únicamente con el objetivo de hacer una distinción real de la que sí lo es, para que nadie se confunda y a nadie lo confundan, es lo mismo que sucede cuando se habla por ejemplo de una determinada marca de ropa, el original y la copia se mezclan dando lugar a equívocos, son casi idénticos, pero no iguales, hay algo fundamental que los diferencia, aunque algunos se empeñen en colocar gato por liebre en una ceremonia de la confusión que puede engañar a muchos pero obviamente, no a todos .

Así que en base a lo expuesto cabría decir lo siguiente:

1- Una Escuela de Fútbol no es una serie de equipos que simplemente participan en una competición dentro de las diferentes categorías existentes en función de la edad de los niños que compiten.

2- En una verdadera Escuela de Fútbol no se tiene a los niños entrenando con el objetivo puesto únicamente en la competición semanal, es decir, trabajando sólo en función de jugar el partido de liga correspondiente sin atender a las verdaderas necesidades individuales de enseñanza, en especial a nivel técnico.

3- Una Escuela de Fútbol no está formada por un grupo personas que dirige los diversos equipos de la entidad, adjudicándose el papel de entrenadores, cuando no tienen la titulación exigida para ello y mucho menos la preparación adecuada para trabajar con los niños.

4- Tampoco es una Escuela de Fútbol, el lugar donde unos técnicos con la correspondiente titulación se limitan a ejercer de funcionarios realizando entrenamientos rutinarios basados únicamente en planteamientos teóricos que limitan su capacidad creativa y que al final hace que se convierten en entrenadores amordazados, que solo ejercen de correa transmisora de la dictadura intelectual e intervencionista del individuo o individuos que ejercen la dirección/coordinación de la presumible Escuela.

5- Una Escuela de Fútbol no es un lugar en el que el trabajo a realizar en las distintas sesiones de entrenamiento se desarrolla sin que se siga una planificación previa y coherente establecida de antemano que permita programar la actividad a realizar con la debida seriedad y eficacia, atendiendo fundamentalmente la distintas edades de los niños y el trabajo diferenciado y específico que se ha de realizar en base a ello.

6- Una Escuela de Fútbol no es un lugar sin orden ni concierto donde la improvisación se apodera día tras día de la actividad a realizar en cada entrenamiento.

7- Un lugar donde realmente no de educa en valores, tampoco es una verdadera Escuela de Fútbol por que se piensa que la educación permisiva del dejar hacer (no vaya a ser que los niños se estresen demasiado) es siempre mejor que la exigencia llevada al nivel requerido en base a la edad de los jugadores y las necesidades reales que se presentan cuando se participa en actividades deportivas de competición. Si no se aprovechan los auténticos valores que nos ofrece el deporte como la responsabilidad, la disciplina, el esfuerzo, y en el caso del fútbol en concreto, el trabajo en equipo y el compañerismo, entre otros, no se puede estar hablando de Escuela, pues estaremos privando a los niños de una faceta de la enseñanza deportiva básica para su formación.

8- Y desde luego lo que no es una Escuela de Fútbol, es un sitio donde lo realmente importante es hacer caja a fin de mes, el objetivo es tener muchos niños inscritos para que los ingresos aumenten de forma progresiva y considerable, y donde el resultado económico sea el objetivo principal y la razón de ser de la Escuela.

"No importa si a los niños les gusta de verdad el fútbol, si se comportan correctamente, si entrenan con seriedad, si cumplen los horarios etc., etc.…. Lo que realmente cuenta, es que a fin de mes sus padres paguen el recibo correspondiente……….."

Se podría seguir con más ejemplos, pero los expuestos, son suficientes para distinguir lo que es de lo que no es, simplemente añadir por que es algo fundamental sobre lo que debe de ser una verdadera Escuela de Fútbol, y que corresponde a su parte directiva, ya que una entidad, que como cualquier otra formada por una gran cantidad de personas que pertenecen a ella, necesita de una dirección eficaz impulsada sobre todo por una persona con mentalidad moderna y espíritu participativo que fomente la aportación de ideas y el trabajo en equipo, que busque gente con capacidad y con personalidad propia y no individuos poco preparados pero dóciles y fáciles de manejar. Cuanta más libertad tenga un técnico para desarrollar sin presiones sus ideas y dar rienda suelta a su creatividad, dentro de un orden por supuesto, más se enriquecerán los alumnos que formen parte de la Escuela, por que ellos también aprenderán a pensar por sí mismos, a tener capacidad de inventiva y en definitiva podrán desarrollar de manera positiva su imaginación, lo que sin duda alguna repercutirá de forma muy beneficiosa en su desarrollo personal y futbolístico, y nada de esto se conseguiría si lo que se aplican son pedagogías intervencionistas con un alto componente doctrinal que hoy en día está absolutamente desfasado, aunque muy probablemente algunos no se hayan enterado por que viven completamente fuera de la realidad .

Paco Arias. Enrenador Nacional de Fútbol. Septiembre 2010.

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El entrenador exigente y el futbolista agresivo.

La exigencia y la agresividad en las dosis adecuadas son dos elementos muy positivos que debidamente combinados deben de ser tenidos especialmente en cuenta por el entrenador de fútbol en la preparación de su equipo.

Si un entrenador es exigente en la medida de que puede conseguir del futbolista algo que este es capaz de dar, está realizando un trabajo muy positivo, si por el contrario ese nivel de exigencia está por encima de las posibilidades reales del futbolista estará siguiendo un camino equivocado que puede afectar psicológicamente al jugador tanto a nivel deportivo como personal.

En lo referente a la agresividad, es un factor que si se canaliza de forma adecuada desde el aspecto de lucha, entrega, esfuerzo, sacrificio y alta motivación puede dar estupendos resultados. Sin embargo si es una agresividad no controlada que se desvía de sus verdaderos fines puede ser muy perjudicial y no sólo a nivel colectivo, también a nivel individual por que hay futbolistas que por sus determinadas características personales pueden verse sometidos a un exceso de presión y alto nivel de exigencia y responsabilidad que difícilmente pueden soportar y eso tarde o temprano les pasará factura en el aspecto psicológico.

Paco Arias. Entrenador Nacional de Fútbol. Septiembre 2.010

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Objetivos del entrenador a nivel psicológico.

Una cosa es el trabajo colectivo y otra el individual. En los deportes de equipo como es el caso del fútbol, el entrenador tiene una doble faceta, la más importante es a nivel de grupo pero sin olvidar el aspecto individual en el que muchas veces tiene que entrar por que la situación concreta de un determinado futbolista así lo requiere.

En cuanto a las metas que ha de plantearse a nivel de grupo desde el punto de vista de trabajo psicológico, lo fundamental por lo que ha de empezar es por conseguir motivar a su equipo en función de las metas deportivas que se han propuesto lograr a lo largo de la temporada. Conseguir que el grupo crea en sus posibilidades y hacerlo fuerte ante la adversidad y sobre todo lograr que permanezca unido en los momentos más difíciles cuando los resultados no acompañen.

A nivel individual es importante que a todos los futbolistas, con independencia de que unos jueguen más que otros por que tiene que haber titulares y reservas, les deje claro que cuenta con todos, que todos son necesarios para el funcionamiento del equipo, sean titulares o no y sobre todo que el jugador, aparte de participar en más o menos partidos, se sienta siempre importante dentro del grupo y que sea consciente de que con su esfuerzo está colaborando en el buen funcionamiento del equipo.

Paco Arias. Entrenador Nacional de Fútbol. Septiembre 2010.

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Fútbol Trainer Formación.

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El gran tiburón y la pequeña foca (El entrenador devorado).

Estaba mirando un recorte de prensa que cayó casualmente en mis manos, en el que aparecía una sobrecogedora imagen, donde se podía ver la enorme cabeza de un descomunal tiburón blanco abriendo su gigantesca boca y enseñando una interminable hilera de puntiagudos y afilados dientes de forma triangular con los que trataba de atrapar, más bien diría destrozar, a una pobre, indefensa y sorprendida foca de tan sólo nueve meses, que aterrorizada y al mismo tiempo sorprendida por el gran monstruo que emergía desde el fondo de las profundidades marinas, trataba a toda costa de librarse de una muerte casi segura. Lo que aparecía ante sus ojos era una imponente, despiadada y asesina bestia marina que se presentaba ante ella con la única y exclusiva intención dietética de devorarla.

La impactante imagen quedó grabada en mi retina y salvando las distancias y los protagonistas, le di rienda suelta a la imaginación y establecí una comparación relacionando lo visto con el fútbol, y más en concreto, con los entrenadores y los resultados, los malos, que en forma de tiburón asesino en el caso que nos ocupa, devoran sin piedad en la mayoría de las ocasiones a la indefensa foca que en este pequeño relato comparamos con la figura del entrenador, en especial al que dirige un equipo que pierde de forma reiterada o que no gana todo lo que se espera según las previsiones de los que mandan, que dicho sea de paso, son los que menos saben del deporte que nos ocupa.

El enorme, poderoso y temible tiburón representa en este caso al poder futbolístico, que abre su interminable mandíbula para acabar con la pobre e indefensa víctima (el técnico de turno), valiéndose de ese serrucho puntiagudo en forma de dientes (directivos, prensa y afición), que van a triturar a la presa elegida, que generalmente, acaba devorada y no tiene tanta suerte como la imagen de la foto que inspira esta historia y que fue tomada en las costas de False Bay en Sudáfrica y más concretamente en Ciudad del Cabo (Septiembre.2010).

Cuando la bestia abre la boca, el festín comienza y pocas veces el gran tiburón blanco se queda sin su sabroso bocado, es decir, que si lo trasladamos al fútbol, cuando el equipo no gana, el entrenador se convierte (¿para otras bestias quizás?) en una deliciosa golosina, en un delicado manjar, en una atractiva delicatessen que hay que engullir a toda costa.

No obstante, el tiburón no tendrá casi tiempo de dormir la siesta, ni tan siquiera se puede permitir el lujo de una ligera cabezadita, ya que el siguiente aperitivo está en camino en forma de entrenador, de otro equipo al que se le ha olvidado ganar.

¿Cómo una pequeña foca puede hacer frente a un enorme escualo que puede llegar a medir siete metros y pesar más de tres toneladas?

Paco Arias. Entrenador Nacional de Fútbol. Septiembre 2010.

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La comunicación entre el entrenador y el futbolista.

La comunicación entre el entrenador y los jugadores que forman parte del equipo que dirige, es fundamental e imprescindible y si ésta no existe, no hay posibilidad alguna de entendimiento. Por eso se hace de todo punto necesario que el técnico sepa como comunicarse con sus futbolistas para poder transmitirles todo aquello que sabe y que pretende hacerles llegar, para conseguir de ellos el máximo rendimiento con arreglo a las posibilidades individuales de cada uno.

De poco le sirve a un entrenador estar muy preparado y tener unos grandes conocimientos futbolísticos si luego por los motivos que sean no sabe hacerlos llegar a su equipo. Por eso en el fútbol se dan casos de técnicos con unos conocimientos no excesivamente amplios y con unos recursos limitados, pero que sin embargo saben conectar con el futbolista por que consiguen transmitirle lo que quieren lograr de él y lo que es más importante, lo convencen de que lo puede conseguir haciéndole creer en sí mismo y exprimiendo en el buen sentido todo su potencial tanto deportivo como personal, por lo tanto si falla la comunicación entrenador-jugador por que el primero no sabe transmitirle al segundo lo que pretende, esto afecta negativamente y en un porcentaje muy alto al rendimiento del futbolista.

Los entrenadores han de darse cuenta de este aspecto tan importante de su trabajo diario, ya que a veces por mucho que se hablen y se repitan las cosas, una y otra vez, el mensaje no llega a su destino por que se transmite de forma equivocada e igualmente también se da el caso de aquellos entrenadores que aún sabiendo expresarse muy bien, sólo se escuchan a sí mismos, y eso si que es un verdadero problema, que han de corregir si quieren ser eficaces en el desarrollo de su actividad.

Paco Arias. Entrenador Nacional de Fútbol. Septiembre 2010.

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El camino del entrenador.

Hay ex-futbolistas con un gran historial deportivo y un determinado número de ellos cuando se retiran quieren continuar su carrera futbolística como entrenadores, hasta aquí todo correcto. Lo que no me parece ya tan lógico es que esos antiguos futbolistas por muy buenos que hayan sido, por muchos títulos que hayan ganado o por muchos partidos internacionales que hayan jugado, quieran convertirse de la noche a la mañana en entrenadores de elite.

Aunque está claro que toda la experiencia acumulada en el terreno juego en sus muchos años de práctica profesional les va a servir en el futuro para su labor en los banquillos, pero todo a su debido tiempo. Puede que como jugador hayas sido un auténtico crack, que hayas estado en lo más alto del peldaño, pero cuando lo dejas y pasas a ser entrenador tu status ya es diferente, así que hay que ir bajando escalones y ponerse a la cola. Esto deberían de saberlo algunos ex-futbolistas de prestigio que todavía no han sabido aceptar su nueva situación.

Ser entrenador es otra cosa muy distinta a ser jugador y solo con la experiencia de haber sido futbolista no vale. Hay que estudiar, hay que prepararse, hay que saber manejar todos los hilos de una profesión muy difícil en la que el entrenador como director de un grupo humano ha de saber desenvolverse en situaciones muy comprometidas, tanto a nivel humano como deportivo.

No basta con saber de fútbol, el aprendizaje y el perfeccionamiento son muy amplios y abarcan muchas materias en las que el técnico tiene demostrar unos conocimientos imprescindibles para el ejercicio de su profesión, y eso no quiere decir que el nivel de preparación asegure el éxito ni mucho menos, ya sabemos que la pelota es caprichosa, pero indudablemente el entrenador preparado y con buen almacén de conocimientos siempre tendrá más probabilidades de triunfar.

Me hace gracia escuchar a algún futbolista (evitemos nombres) recientemente retirado decir que ya se encuentra perfectamente capacitado para entrenar en primera división, sin ni tan siquiera haber entrenado ni a un equipo de alevines. ¡Más humildad, por favor! y más respeto para otros entrenadores que no tienen nombre, pero si muchos años de oficio y experiencia en los banquillos y que llevan mucho tiempo esperando su oportunidad.

Paco Arias. Entrenador Nacional de Fútbol. Septiembre 2010.

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Los sabios.

Si un equipo sale al campo solamente a dar patadas, a jugar sucio y a vulnerar el reglamento siempre que le sea posible con marrullerías, trampas e incluso violencia, hay que decir, que gran parte de la culpa por no decir toda, es de su entrenador y me parece muy bien que cuando esto sucede en un terreno de juego, el entrenador del equipo contrario que padece esta forma antideportiva de jugar, se queje, proteste e incluso lo denuncie, pero lo que ya es rizar el rizo de la caradura, es que haya entrenadores a los que llamaremos los sabios (por que parece que están por encima del bien y del mal) y que no nombraremos, para que cada cual averigüe quienes son y saque sus propias conclusiones, que se permiten criticar a su colega de al lado, sobre todo cuando pierden, diciendo que el equipo contrario jugó de esta u otra forma y les parece mal en el colmo de la desfachatez, que el entrenador rival juegue a la defensiva o utilice dispositivos tácticos determinados para obtener el mayor provecho posible. Esto cuando menos, a mí particularmente me resulta increíble, por que desde luego no se entiende que un entrenador se sienta molesto por que otro entrenador utilice los medios, recursos y capacidades que sus conocimientos tácticos le permitan para que sobre un terreno de juego su equipo pueda sacar el mayor rendimiento posible y superar al contrario.

Yo les preguntaría a esos entrenadores que creen poseer la receta mágica (y única, al menos para ellos), que me dijeran como se debe de jugar bien al fútbol. Normalmente para esta clase de entrenadores el fútbol sólo es ofensivo, defender parece ser una falta grave y acumular demasiados efectivos en propio campo es según dan a entender pecado mortal .

Y defender es un arte, como atacar y hay que saber hacerlo bien y eso no es anti-fútbol como algunos quieren hacernos ver. Si no hubiera equipos que saben defenderse como lo hacen, el fútbol carecería de la emoción e incertidumbre que lo caracteriza, pues los partidos acabarían con resultados de escándalo y sería tan fácil meter goles como en balonmano y evidentemente cuanto más fácil sea marcar un gol, cuanto menos trabajo cueste, menos aliciente y menos diversión producirá en el espectador y esto va por los que sólo hablan del fútbol como espectáculo y dejan a un lado lo que tiene de deporte. El circo si es un espectáculo, pero el fútbol es otra cosa.

Conclusión, hay entrenadores que en definitiva lo que dan a entender muchas veces quizás para no querer reconocer los méritos del entrenador que ese día tienen de rival, que el equipo contrario tiene que jugar como a ellos les convendría para poder ganarlo, eso se llama tener mucha jeta para buscar motivos inexistentes que muchas veces quieren enmascarar errores o la propia incompetencia y si no es así agradecería que alguien me lo explique ya que hay actitudes de algunos técnicos que realmente no entiendo.

¿No sería mejor felicitar al colega de turno cuando te ha hecho un planteamiento tan perfecto en el campo y se ha llevado el gato al agua aunque tú tengas un equipo en teoría superior? Fastidia que alguien te deje en evidencia pero cuando es así, si no lo quieres reconocer, mejor cállate y aprende para la próxima.

Paco Arias. Entrenador Nacional de Fútbol. Septiembre 2010.

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Lo de casa siempre es lo mejor.

Sin entrar en otros aspectos y centrándome solamente en el terreno deportivo y más concreto en el fútbol, observo que en España siempre valoramos más lo que viene del exterior que lo que tenemos en casa y en concreto en lo que respecta a los entrenadores, hemos visto como temporada tras temporada vienen técnicos extranjeros, muchos de los cuales no aportan absolutamente nada al crecimiento de nuestro fútbol y lo que es más grave, tienen menos nivel que los entrenadores españoles.

No citamos nombres, pero algunos han hecho los cursos de entrenador de un día para otro, otros tiene una titulación de dudosa procedencia y a otros les han regalado el carné por que en su momento fueron futbolistas famosos. Y aquí como nos gusta hacer el Quijote seguimos picando pagando el doble por lo que viene del exterior cuando lo de casa es mejor y más barato.

Hay sin embargo entrenadores extranjeros que en su momento aportaron muchas cosas a nuestro fútbol, pero hubo otros que no estaban para entrenar ni a un equipo de barrio. A ver si los presidentes de los clubs se dan cuenta de una vez por todas, que los entrenadores españoles tienen la suficiente capacidad y nivel para estar a la altura de los mejores y que no hace falta viajar mucho para encontrar técnicos que ocupen con garantías más que suficientes los banquillos de nuestros equipos.

Paco Arias. Entrenador Nacional de Fútbol. Septiembre 2010.

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